El por qué de mis fotografías

Después de tanto tiempo fotografiando mi entorno, mis viajes y en fin, mi vida, creo que es momento de hacer una explicación del por qué de mis tomas.

En primer lugar odio las fotografías, o mejor dicho, odio ser fotografiado. Quizás por las distorsiones de las lentes con las que suelo salir en las fotos (mayoritariamente grandes angulares de los móviles) o quizás y mas probable, tengo mi imagen distorsionada y no me gusta la real, jeje.

Echando la vista atrás, creo que puedo decir que ninguna de las fotos que he tomado en mi vida la haya perdido y eso es porque las considero un tesoro. Al igual que los olores o los sabores te pueden transportar a una época de tu vida, la fotografía también tiene ese poder, incluso mas potente podría decir.

Cuando realizas una fotografía de la que te sientes orgulloso, guardas en tu memoria todos los detalles. El porqué de la composición, de la abertura, la velocidad y lo mas importante, donde estabas, con quien estabas y en definitiva se evoca el recuerdo completo de ese viaje, escapada o aventura con tan solo ver la imagen de un desconocido o una calle solitaria.

En ocasiones veo fotografías mías con una playa de fondo, pero casi siempre soy incapaz de recordar en qué playa de las tantas que he visitado, se hizo esa fotografía. Sin embargo, cuando haces una foto especial, una toma que sale de tu interior y que has sacado con todo el cuidado del mundo o un rápido robado, la cosa cambia. Y ahí está la magia de la fotografía callejera.

No me cansaré de repetir que lo bohemio de este estilo es la ausencia de normas, de inspiraciones y de motivos que nos mueven a hacerlo. Cada uno tiene los suyos y lo importante es darle muchas veces click al botón de la cámara.